Pero es cierto, la justicia, el tribunal de cuentas, y otras instituciones vienen de tiempo franquistas y conservan demasiadas veces ese poder y esa imparcialidad con sus amigotes de la casta política. La corrupción es brutal y otras cosas que no son perseguidas como que un político acabe trabajando en una empresa como precio para su apoyo anterior y posterior. Es deleznable, como que urdangarin estuviese trabajando para telefónica ...
Hay que plantar cara a la corrupción y la injusticia institucionalizada, es también una prioridad.
O lo que viene será aterrador.
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